Adios no me voy, me quedo en el perfume de tus labios, en la sonrisa silenciosa
y en esa complicidad de sueños rotos donde nuestra muñeca tiene nombre propio.
Aún respiro a ti cada mañana, y en ese corazón que alguna vez me diste sin darmelo
y en esas manos que jamás bajaron por mi cuerpo, más que en un devenir eólico
vendaval de Siroco en pleno Enero, allí en ese huracán sin trayectoria,
allí, allí en ese instante se unieron sin cadenas de promesas nuestras almas.
No para la transitoriedad de simiente, si no para el mañana de semilla,
en vuelo simple y estelar por los confines de nuestro universo,
donde Dios cruzó un tiempo nuestro camino y tu huella fue la mía
y la mía fue la tuya centellante cual bianca y purificada estrella.
Ahora ya sé es un ciclo germinal, donde el pólen y la primavera,
suelen desgastarse.A sí llegó el final, sin abrojos, sin dolores, solo con el alma
tan vacia.Con tus cabellos en la yema de mis dedos y en la comisura de los labios
un sutil beso que hasta hoy aún me sabe a gloria. Y en medio de la tormenta
se ha vuelto un rayo de luz imprescindible como también lo es tu sonrisa.
Y cada vez que desde esta lejanía te atisbo, vuelvo a tenerte en mi tacto
en mi corazón, en mi sonrisa. Puedo especificar el grosor de tus cabellos
el sudor de tus manos ante la timidez de tu tacto en mi espectante dermis.
Y ahora aunque no pueda tocarte ni me toques, te vuelves realidad, no quimera
porque eres esencial en mi historia como suspiro y aire puro.¡Mi brillante estrella!
BE Bj